lunes, 9 de mayo de 2016

Papitos, CONOCER el cuerpo no es MALO…
Con tan solo medio año de vida, los bebés comienzan a descubrir el mundo y su cuerpo. Esto incluye la autoexploración genital. Este comportamiento, que se inicia a partir de los seis meses, puede ser más frecuente alrededor de los dos años de edad y, en muchos casos, lleva al descubrimiento del placer. Esta conducta no es algo fuera de lo normal ni extraordinaria y, por tanto, se deben evitar las reprimendas y castigos a los niños.
Algunas sugerencias útiles son:

  • Intentar distraerlo y desviar su atención hacia otra actividad u objeto que sean significativos para el niño.
  • Explicarle que ese comportamiento se debe llevar a cabo en la intimidad y no en público.
  • Marcarle límites respecto a la manipulación u observación de los genitales de otros niños y mostrar los propios. Señalarle que se entiende su interés, pero que ese comportamiento no es adecuado.
  • Tener en cuenta que, en ocasiones, la masturbación se dirige a liberar tensiones. En ese caso, los padres pueden ayudar a su hijo a buscar alternativas para que libere sus energías.


































A las cosas por su nombre…
Llamar a todas las partes del cuerpo por su nombre tiene un sentido de importancia que pocas veces se imagina. Es desde una forma con la que los mismos niños pueden prevenir el abuso sexual, hasta la base para lograr un buen control de esfínteres. Hay que nombrar al pene y a la vulva como nombras la oreja, es importante para que los niños lo sepan y que no se formen una idea de que tienen que ver algo con lo prohibido; hacerlo les ayuda a integrar sus genitales como una parte de su cuerpo, que también necesita cuidado y que no es sucia ni mala. Incluso que niños y niñas identifiquen claramente su pene y su vulva respectivamente, es de gran ayuda cuando quieren explicar alguna molestia en esa parte de su cuerpo o describir si alguien lo toca de forma abusiva.
Por ejemplo: al cambiarle el pañal al bebé decirle: “te voy a limpiar tu pene (o tu vulva)”, igual que se le dice: “tienes tus manitas sucias, las voy a limpiar”.

El nombre adecuado para nombrar los genitales de la niña es “vulva”, no “vagina”. La vagina es parte de los genitales internos y la vulva es la parte externa que suelen señalar las niñas, que incluye los labios mayores y menores.











Y los bebés?
Otra pregunta incómoda y para la que, como padres, hay que prepararse para contestar según la edad de los pequeños, es de dónde vienen los bebés.

En edad preescolar el bebé es cosa de mujeres, está en la panza de una mujer, y papá no tiene nada que ver, papá vive en la casa, llega a dormir y trabaja, pero no tiene nada que ver con el asunto de los bebés. Después de los 6 años, sí ya pueden entender y comprender que papá sí participa, pero sólo aportando una célula que se junta con la de mamá para formar un bebé. Así de simple. Los niños de 9 y 10 años pueden decir “guácala” y hay que bajar su angustia con algo como “es algo que no debes decidir ahorita, que hacen las personas adultas y ya tendrás mucho tiempo para decidir después si tú quieres o no. 















No más fantasías
El recurrir a cuentos fantásticos para responder a algunas dudas de los pequeños, puede tener efectos nada deseados por los padres.
Será una mentira que el niño descubrirá, y le quedará la sensación de que sus papás son unos brutos, que no entienden y que mejor preguntan a alguien que sí sepa, o se pueden angustiar pensando en por qué les habrán mentido, si habrá sido porque es algo malo.



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